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La Coctelera

Categoría: diVAGANDO

Borges y el asombro

H.O En cierta calle hay cierta firme puerta / con su timbre y su número preciso / y un sabor a perdido paraíso, / que en los atardeceres no está abierta / a mi paso. Cumplida la jornada,/ una esperada voz me esperaría / en la disgregación de cada día / y en la paz de la noche enamorada. / Esas cosas no son. Otra es mi suerte: / Las vagas horas, la memoria impura, / el abuso de la literatura / y en el confín la no gustada muerte. / Sólo esa piedra quiero. / Sólo pido / las dos abstractas fechas y el olvido. Jorge Luis Borges.

Creo que el asombro, en todo el sentido de la palabra, lo conocí por primera vez cuando cercana a los 15 años, cayó en mis manos un libro de Jorge Luis Borges un día de esos de mucho aburrimiento y encierro adolescente por tragedias que sólo pueden ser trágicas en la adolescencia. Me refugiaba, más que refugiarme me escondía, en el último rincón de la casa. Algo bastante común porque yo era el “perro verde” de mi familia.

Era una vieja casa de pueblo con muchas habitaciones y dos patios que se sucedían uno tras otro. Una casa oscura y medio tenebrosa en la que solían pasar cosas raras que hacían que todos termináramos creyendo en la existencia de fantasmas. Como todas las viejas casas de pueblos llaneros carecía de jardín pero tenía un enorme, o mejor dicho dos, enormes patios traseros cargados de árboles, de cuerdas para tender la ropa y alguno que otro animal doméstico cuando no un cerdo o gallinas que desde que llegaban, tenían los pobres los días contados para terminar en una olla, exactamente 3 días antes de la navidad.

Yo le tenía especial pavor al segundo patio en el que se alternaban una docena de árboles de mango y ciruela de huesito . El primer patio era lo suficientemente grande como para que nadie de la casa quisiera ir al segundo a menos que fuera el tiempo en el que la fruta estaba madura, entonces todos iban a cogerla de ésos árboles que nunca defraudaron a pesar de que nadie les cuidaba especialmente. Mi madre, quién por su larga jornada y enormes recorridos como maestra rural no tenía demasiado tiempo para ejercer como ama de casa, se daba cuenta de lo enmalezado que estaba el patio y terminábamos una tarde, todos afanados en la tarea de limpieza. Con los años, por alguna razón extraña, esas tardes de limpieza y empacho de mango o ciruela de huesito han dejado de ser el aburrido momento familiar que tanto detestaba y se han transformado en mi especial momento saudade.

A excepción de ésos escasos momentos familiares. El segundo patio era un lugar solitario y oscuro acorde con el resto de la casa. En parte por la sombra de los mangos, en parte por que detrás suyo, había una quebrada que con los años se fue transformando en el último refugio de todos los colgados del pueblo, de los amantes clandestinos y de los que ya no tenían vuelta del delirium tremens. Un verdadero vertedero de almas que hacía que a mi madre no le hiciera mucha gracia que visitáramos el patio a menos que los chicos estuvieran en casa y lo suficientemente cerca como para acudir al primer grito.

Pero yo era mucho yo. Una autista solo capaz de comunicarse consigo misma y el patio que tanto miedo me producía, a su vez ejercía un llamado imposible de evitar (ya apuntaba yo maneras a eso de estar entre la pureza y el arrabal). Casi como un ritual, día tras día durante unos 3 años, cogía mi almohada, un libro cualquiera, un pequeño radio cassette a pilas y me instalaba en el tronco de uno de los árboles de ciruela que por su forma, me acogía casi como una hamaca. Fleetwood Mac acababa de sacar Rumours y no me cansaba de oír Never Going Back Again, tanto que terminé grabando esa única canción repetida hasta completar una de las caras del cassete para no tener que rebobinar. Y entre la música, el calor de la tarde llanera, el olor a fruta y el rumor permanente de la quebrada, yo me sumergía en las páginas de un libro cualquiera buscando escapar de un entorno en el que me sentía como una extraterrestre, cosas de adolescente… Supongo.

Leía hasta bien entrada la tarde y tenía que esforzarme por distinguir las letras entre las sombras que danzaban buscando cubrirlo todo. Hay una hora de la tarde que todavía no se transforma en noche, ésa en la que las sombras parecen amenazantes y con vida propia, hora en que los ruidos comienzan a agudizarse, ésa hora me hace aún hoy; sentirme especialmente vulnerable, especialmente frágil y especialmente ausente de este mundo. Así que a ésa hora recogía todo con prisas y salía corriendo. Atravesaba los dos patios tan rápido como podía (la ropa que colgaba en el primer patio me parecía especialmente fantasmagórica) para refugiarme en el corredor todavía desierto y aprovechar el último ratito de soledad justo antes de que comenzaran los movimientos de la cena, para jugar con mi gato, seguir sumergida en las historias que acababa de leer y resignarme al hecho de que en pocos minutos tendría que compartir con todos, familia y agregados, sólo para seguir siendo, como siempre, el “perro verde” de la casa.

Y en esas tardes, entre esos libros, árboles, sombras y ruidos de quebrada cargada de historias subterráneas, me encontré con un libro azul: “Nueva antología personal”, en una edición barata de Bruguera que en cierto sentido, me cambió para siempre.

Con Borges creció mi fascinación por las historias de puñales y el asombro por el Jardín de los senderos que se bifurcan continúa a casi 30 años de mi primera lectura. Y aún hoy en día sigue pareciéndome imposible que El hombre de la Esquina Rosada conviva tan perfectamente con ése ensayo sobre Nathaniel Hawthorne que hace que quieras salir corriendo a leer Wakefield .

Ése día las sombras de la tarde no sólo cayeron sobre mí en el segundo patio. Una vez encendida la pequeña bombilla que lo alumbraba para poder seguir leyendo, vino la noche y entró la madrugada. A lo lejos oía las voces que me llamaban pero yo no podía separarme de Borges y sólo lo dejé cuando cansados de buscar, alguien en casa pensó, que aunque improbable, yo podía estar en el segundo patio de los mangos y las ciruelas de huesitos, del rumor de la quebrada y la maleza. Y ahí acabó pero sólo por ése día, mi fascinación por Borges. Ni siquiera recibí un regaño de mi madre a pesar del susto que se llevaron. Al fin y al cabo sólo fue otra confirmación de que yo era la rara de la familia.

Con los años leer a Borges me generó un cierto sentimiento contradictorio. No soy de las que puede separar al ser humano de su obra y me causaba una cierta culpa el sentirme incapaz de desprenderme de los escritos de un hombre tan de derechas. No entendía que alguien con esa sensibilidad para escribir fuera capaz de justificar una dictadura tan feroz como la de Argentina. Entendí perfectamente cuando ya veinteañera, mi amiga y a la vez mi profesora de Historia del Cine me dijo que no leía a Borges “porque sabía que le iba a gustar”. Era una argentina fantástica, una verdadera enamorada del cine. Una mujer de mirada triste, exiliada de la dictadura y nostálgica de los suyos para quién leer a Borges o más bien gustar de Borges, habría sido una afrenta no sólo a sus convicciones, sino a aquellos a los que extrañaba. Y la entendía perfectamente porque con todos mis cuestionamientos ideológicos hacia Borges, nunca pude escapar de volver cada cierto tiempo a sumergirme en sus historias y a sentir por su literatura una reverencia casi religiosa.

Se muy bien que este post es un barullo. Tanta palabrería solo para decir que me gusta Borges, algo que no habría llevado ni una línea a cualquier otra persona. Pero es que así estoy desde hace rato, hecha un barullo con patas y ahora que tengo más sitios donde descargar las opiniones políticas, me gusta la idea de dejar los desvaríos y los recuerdos en este blog. Y es que últimamente el ruido dentro de mi crece a la par que el dolor que me acompaña desde hace años pero ahora con más intensidad y necesito aparcarlo en algún lado para poder seguir trabajando y viviendo. Crece tanto que me siento exactamente como la Eva de García Márquez y tan sólo espero no despertar dentro de tres mil años sintiendo el deseo de comerme una naranja.

Saudade: El sabor agridulce de la ciruela de huesito derramando toda su jugosidad en mi boca. Daría cualquier cosa por comerla otra vez

El Tema: H.O versión de Pedro Aznar en un dueto imposible con Jairo.

De voces y recuerdos... A Luz Casal

La primera vez que oí a Luz Casal fue en 1989 en el tiempo en que trabajaba en una compañía discográfica. Por lo general no era muy entusiasta de la música Española y si se trataba de Rock en español prefería con diferencia lo que llegaba del Cono Sur. Pero la oí justo en un momento importante y agradable, de esas cosas que te marcan y se quedan para siempre en tu memoria. Además ése disco del 89 de Luz Casal traía un tema que días más tarde no dejaba de tararear por toda la oficina porque, típico tópico, reflejaba la historia particular que vivía entonces.

Era una buena época. De esos raros momentos en los que estás justo en el lugar donde quieres estar y exactamente cómo quieres estar. Al poco tiempo las cosas cambiarían radicalmente pero uno de los más gratos recuerdos del período, está asociado a la primera vez que oí a Luz Casal a pesar de que yo en realidad manejaba los sellos de música clásica y ni siquiera llegó a entrar en mi colección de discos que seguía teniendo las mismas marcadas preferencias por otro tipo de música.

Meses después dejé la discográfica y me dediqué a otras cosas. En todo este tiempo, aunque ha habido buenos y malos momentos, a veces me ataca la nostalgia de los tiempos en que era una afortunada que hacía justo lo que le gustaba y de paso cobraba por ello.

Muchos años más tarde encontré de nuevo la voz de Luz Casal lista para unirse a uno de mis recuerdos. Estaba en medio de la producción de un Festival Internacional de Fotografía en el que nada salía medianamente bien porque a uno de estos expertos en lograr subvenciones le surgió la genial idea de hacerlo en un pueblo en medio de la nada a más de 35 grados y donde el agua solía fallar con frecuencia. Y más que las carencias del pueblo el divismo de quién se suponía tenía que querer que todo saliera bien pero se empeñaba en justo lo contrario. A punto ya de perder los nervios y mandarlo todo al diablo a mi amigo Guillermo, a quién había contratado para que me asistiera, se le ocurrió la sensata idea de montarme en el coche cerca de la madrugada, conducir una hora hasta la playa y sacar una botella para simplemente, emborracharnos y así perder de vista a quién nos estaba haciendo la vida más imposible que el calor y la falta de agua. Yo ya había decidido salir de Venezuela y no quería que mi último trabajo terminara con una espantada. Guillermo sólo quería alejarse de la tentación de golpear al personaje de marras.

Entonces, de entre la música, Guillermo sacó un cassette que justo me habían enviado de España y lo primero en sonar fué de nuevo, Luz Casal y con Luz Casal de fondo recibí la llamada de esa persona que por entonces me quería, que me había enviado todas esas canciones y que me esperaba en ése mundo lejano. Dicen que la música tiene efecto calmante. Si la música te la regala alguien que te quiere resulta además consoladora. Yo pude terminar el Festival sin cometer un crimen y poco tiempo después montaba en un avión para venirme a España.

Guillermo ya no está. Quien me quería tampoco está de la misma manera. Ya no compartimos una cama pero seguimos compartiendo la vida y el sentimiento del principio se ha transformado en una amistad a prueba de todo. Luz Casal sigue sin ser una cantante que me guste especialmente pero indefectiblemente está ligada a dos de mis mejores recuerdos.

Y toda esta perorata ha sido simplemente para desear que supere este bache para que siga cantando mucho tiempo más. A ver si un día logro conjugar otro buen recuerdo al amparo de su voz.

Technorati:

Pañuelitos virtuales

"Niña que bordas la blanca tela niña que bordas la blanca tela niña que tejes en tu telar bórdame el mapa de Venezuela y un pañuelito para llorar" (Malagueña. Folklore venezolano)

Si existieran los pañuelitos virtuales, esta larga noche y madrugada me habrían hecho falta por toneladas. A cada ventanita de amigas y familiares llorando la derrota, más crecían mis ganas de estar ahí, tan sólo para consolar. Lo siento... Por vosotras. Pero no entiendo en que momento un país se volvió tan loco como para que un simple resultado electoral signifique el fin de todas las opciones para tanta gente y una revancha absurda para tanta otra.

No me gusta el ganador, eso lo saben los que me conocen desde hace tiempo, tampoco me gustaba nada el candidato perdedor. Venezuela me entristece pero lo que más me duele es verles sufrir por un absurdo. Un Presidente no es más que una anécdota y nos hemos empeñado en darle no sólo poder sobre la vida politica y las instituciones, sino sobre nuestra propia vida. ¿Cómo si no, se entiende tanta lágrima derramada ayer?.

Y lo único desolador para mi, es que ayer se manejaban dos opciones: O Chávez o salto atrás... Cualquiera de las dos decepciona. La gente eligió la primera de manera contundente y sería bueno que de una vez por todas, el otro lado intentara leer el fenómeno Chávez en vez de menospreciarlo. Así les va...

Ojalá haya un cambio de rumbo, ojalá se apueste por la convivencia y el diálogo... Lo dudo.

Crónica de un retorno incierto

Es un post escrito, borrado y vuelto a escribir. Todo este tiempo de ausencia he venido dándole vueltas a la idea de cerrar definitivamente el blog porque se aleja cada vez más del sentido que originalmente quise darle. Se trataba simplemente de un espacio para escribir chorradas, no quiero ir salvando vidas ni muchísimo menos salvando el mundo. Quiero ser frívola, quiero ser básica, quiero tener el encefalograma tan plano como el de mi primer novio o de mi tercera No novia (como se lee). Está claro que no puedo y no me queda más remedio que aceptar que este blog hace honor a su nombre y hace honor a lo que he sido casi toda mi vida, una tia rara que oscila entre la pureza y el arrabal más profundo.

Estos días de vacaciones imprevistas y por ello más agradables, además de conocer Segovia y a un grupo de mujeres 10, he descubierto que en realidad no quiero cerrar el blog y todo mi problema se basaba en que no sabía ya que hacer con él, qué escribir en él. Decido entonces que lo seguiré simplemente para ver hasta donde quiere llegar, dejaré que tenga vida propia y yo seguiré en la blogosfera al menos por los momentos. Despues de todo esta nueva división del mundo entre bloggers y los que no tienen idea de lo que el término significa, encaja en mi rareza.

Me ha gustado mucho recibir vuestros correos y comentarios (unos un poco raros y otros un poco acojonantes, todo hay que decirlo). Sin embargo, no creo que muchas de las opiniones respondan a lo que soy y si a una especie de imagen que este medio virtual ayuda a conformar. También me toca decir que algunos de esos correos y comentarios me hicieron sentir obligada a seguir una línea cuando en realidad no soy una persona constante en lo absoluto ni mucho menos tengo un pensamiento único. No quiero que se me malinterprete, la obligación ha sido autoimpuesta por que de vez en cuando suelo ser así de obsesiva (gilipollas encaja mejor pero quiero mantener cierta elegancia) y no por responsabilidad de los lectores de este blog que pueden seguir diciendo, como siempre, lo que se les pegue la gana.

En fin, sólo quiero decir que sigo escribiendo pero que no responderé a línea alguna sino a lo que me apetezca. Quiero que este blog siga de una vez su propio camino, navegue a la deriva o se hunda en una tormenta. Y a vosotros de nuevo gracias por estar ahí, por seguir comentando a pesar de que no actualizo a diario (por supuesto no prometo hacerlo, faltaría más) pero soy incapaz de hacerme a cualquier rutina, aún la de escribir, que suelo disfrutarla un poco más que cualquier otra obligación.

Gracias a Luz por creerme necesaria (tu correo me ha dejado una sonrisa), gracias arcoiris por tus comentarios. He seguido leyéndote aunque no lo parezca y cada vez que lo hago, vuelvo a tener ganas de enamorarme. Gracias sobretodo a el Pato por ser mis alas de vez en cuando (en la vida real, como está mandado) y a la otra plumífera que por los momentos prefiere no ser enlazada. Desde el principio supe que eras una blogger fuera de serie, luego he descubierto que eres un ser humano excepcional.

Me dejo ya de tanta ñoñería y me despido hasta mañana o pasado, quién sabe hasta la semana próxima, que supongo haré una crónica de un viaje de itinerario indefinido que termina este fin de semana dejándome un buen sabor de boca. He conocido gente fantástica y he disfrutado de las gatas caprichosas y mandonas.

PD. Mi intención de irme de La Coctelera sigue en pié, ya sólo faltaba esta invasión de popups (publicidad bastante inutil por cierto por los bloqueadores de ventanas).

No comments... O si...

Si Dios me hiciera una señal, como abrirme una buena cuenta en un banco suizo. Woody Allen: "La última noche de Boris Grouchenko"

El problema con mis enlaces me tiene un poco fastidiada y no me anima a escribir ultimamente. Es que siendo como soy, animal de costumbres, me cuesta decidir emigrar de La Coctelera. Mientras decido, prefiero el humor gráfico y elijo éste porque creo en la NO CENSURA por cualesquiera que sean los motivos, algo que los medios no suelen cumplir aunque ahora algunos se muestren defensores a ultranza de la libertad de expresión. Un buen ejercicio de hipocresía porque ése derecho siempre se ha ejercido "a la carta".


Ya me gustaría ser tan importante como para causar un "conflicto internacional", pero a esta menda solo la leen unas cien personas los días buenos y menos de la mitad el resto, que son casi todos. Así que puedo publicar lo que quiera que nadie podrá boicotear mis ventas (los diez euros que he acumulado en google durante 7 meses no creo que interesen demasiado) y cualquier otra amenaza sería una estupidez dada mi extrema insignificancia, que de no ser así, seguro la libertad de expresión de este Blog, sería tan "a la carta" como cualquier otra.

Eso si... Hay para todos. Que me gusta incordiar pero con justicia (vaya palabreja).


De todas forma yo prefiero seguir parafraseando a Buñuel: "ATEA, GRACIAS A DIOS"... Hoy más que nunca, visto como está el patio de las convicciones religiosas.

Y quien sabe, si un ser supremo existiera, el de los unos o el de los otros, el resultado sería éste:

Una "manifa" no es una MANIFESTACIÓN... ¿A que no?

Quiero aclarar que no me gusta la LOE, como a mucha gente, pero justo por todo lo contrario. Ahora... solo quiero hablar de manifestaciones y MANIFESTACIONES


Con esto de que la derecha le ha cogido el gustito a la calle se hace indispensable ahora hacer una distinción entre manifestaciones vulgares, corrientes, caóticas y MANIFESTACIONES, ordenaditas, con pancartas pulcramente hechas, pegatinas increíbles, aviones fletados, autocares cinco estrellas y cobertura mediática digna de la llegada del hombre a la luna. Es que tres mil millones de euros y otros aportecillos dan para uno que otro capricho, siempre que no sea, claro está, cargar con los salarios de los profesores de religión y el coste de sus escuelas de cupo limitado a morenitos.

Así que de ahora en adelante, llamaré MANIFESTACIÓN a aquella que tiene conexión directa a la emisora cuyos guiones los escribe el mismísimo DIOS en persona y los leen ante el micrófono, sus enviados más brillantes: Federico y César. Yo como soy atea y trato de hacer mérito para cierto ranking de La Coctelera, prefiero llamarles miserable pequeñín y gordito inenarrable, pero ya todos saben que jamás me ganaré el paraíso.

MANIFESTACIÓN es aquella financiada con los tres mil millones que el Estado le da a la iglesia (eso nos pasa por no marcar “otros fines”) y la calderilla del Opus, Foro de la Familia, etc. No crean que es mucho, digo porque han pedido aumentos aquí y allá, pero al menos le sirven para pagar estas reuniones multitudinarias súper chic que los demás nunca podremos igualar, no tanto por el dinero, sino porque somos unos trasnochados, caóticos, desordenados, malos ciudadanos y peores personas.

Entendámoslo de una vez porque parece que la rancia derecha española ya sabe lo sabroso que estar manifestándose, sobretodo si lo hacen tipo turismo hight class, y no parecen dispuestos a dejar la calle al menos hasta que vean a uno de los suyos, los decentes, los que si quieren a España, montadito de nuevo en el poder. Así mientras más pronto aprendamos la diferencia entre lo que solemos llamar “manifa” y una MANIFESTACIÓN con todas las de la ley, más fácil nos será digerir las cosas.

Yo me atreveré a poner aquí una lista de diferencias y la dejaré abierta para recibir vuestros aportes. Viva la democracia en este cutre blog que en general, sólo lo visitan cuatro “progres” trasnochados, alguno de ellos, me incluyo, hasta con opciones sexuales diferentes a la que la “gente de bien” suele aceptar:

1.- Una “manifa” es la protesta de gente que no es de derechas, por supuesto no son buenos patriotas y casi todos quieren la “balcanización de España”. Para colmo suelen ser asiduos oyentes de los perversos de la Cadena Ser y leen El País al menos una vez por semana. Una MANIFESTACIÓN por el contrario, además de ser una reunión de lo más decente de España, cuenta con la bendición divina, no sólo por la presencia de sus representantes directos en la tierra, sino por el mensaje que a través de Federiquito y la Cadena COPE, envía el que está arriba. Al menos los domingos compran el ABC, los más fervorosos LA RAZÓN y sus internautas, tienen a Libertad Digital de primero en su lista de favoritos.

2.- Una “manifa” es aquella en la cual, no lo neguemos, se cuenta con algunos autocares y una que otra pancarta medio decente (siempre me asombra la manía de los “progres” con esas horrendas cartulinas escritas con rotulador), la gente lleva botellines de agua que suele verterse encima para ir por ahí chorreando con un aspecto lamentable y paran de cuando en cuando en busca de una cerveza. Una MANIFESTACIÓN cuenta con muchísimos más autocares y uff… Lo máximo: aviones fletados, todo un lujo que un progre de tres y un cuarto nunca se podrá dar. Pagado puntualmente por la Santa Madre Iglesia (¿Ya dije que tres mil millones dan para mucho?) y sus satélites, lo que los hace sino cien por ciento protegidas por el altísimo contra accidentes, al menos garantiza a sus pasajeros el ingreso al cielo si por desgracia, alguno llegara a pinchar (demás está decir a donde irán los de la “manifa”). Pancartas casi de diseño, recordatorios, estampitas de todas las vírgenes, la bendición del Papa, cochecitos ultramodernos para los bebés, niños peinados como querubines y cada quién lleva un lunch hecho por mami, que cumple con todos los requisitos nutricionales.

3.- En una “manifa” alguna actriz, director, cantante o peor aún marica o transexual —sino las dos cosas, transexual-actriz, marica-cantante que follón— lee un manifiesto plagado de pensamientos trasnochados, por lo general, atentatorios contra la moral, las buenas costumbres y la grandeza de España. En una MANIFESTACIÓN, como está mandado una linda ex Miss Mundo (lo de la nacionalidad Dominicana ha sido una estrategia por lo menos habilidosa) lee p-a-u-s-a-d-a-m-e-n-t-e un texto muy decente y sobretodo muy patriótico, faltaría más.

4.- Una “manifa” es aquella en la que una serie de homosexuales detestables, se visten o se desvisten de manera insolente. Por no hablar de los políticos de la “manifa” que hijos míos no se que le pasa a esta gente que casi siempre les queda tan mal la corbata. Si es que llevan corbata, porque uno que otro va, sin vergüenza alguna, en mangas de camisa o camiseta. Vaya horror estilístico. Nada que ver con las exquisitas y planchadísimas ropas de los obispos, las inmaculadas monjas, los tocados de algunas señoras, tan elegantes ellas, el taller tan apretadito de la ex ministra de Educación y ese mechoncito ultra cuchi de Aceves que se mueve tan gracioso cada vez que se toma esas pausas sexys entre paaaalabra y paaalabra. Debo admitir que comparado con la MANIFESTACIÓN anti Matrimonio Gay, una diferencia se ha perdido y es que ahora nuestros PP boys han decidido en ese genial juego de confusión que se traen, dejar la corbata en casa y hasta permitirse una arruga en la camisa, espero no hayan tenido luego rozaduras en la piel, ellos siempre tan planchaditos como los Obispos deben haber sufrido horrores con unas camisas un poco arrugadillas.

5. Una MANIFESTACIÓN es el “pulso de la calle”, es España dividida, es la posibilidad de una importante fractura social, vamos… Es ni más ni menos la advertencia de que ignorar sus protestas significaría la caída inevitable en el abismo… Una “manifa”, es el rojerío, homosexuales, artistas y cineastas (subvencionados claro) y cualquier otra gente que no entre dentro del calificativo de “familias honorables”, agitadores de oficio, malintencionados que protestan por unos “hilillos de nada” y quieren llevarnos a un antro de perdición, atentando contra la familia tradicional al promover los matrimonios de invertidos. Gente a la que si se les hace caso conducirán a España indefectiblemente hacia el abismo.

6. La actitud del Gobierno por supuesto, debe ser distinta entre una “manifa” y una MANIFESTACIÓN. Me explico: un millón de personas o más, pidiendo el regreso de las tropas de Irak (los “progres” defendiendo moros como siempre), no son más que alteradores del orden público, unos políticos de medio pelo y unos artistas desordenados. Más o menos la misma cantidad pidiendo la retirada del proyecto de Ley de Educación del anterior gobierno, es la misma cosa. No puede por tanto el Sr. Presidente hacerles caso alguno, porque su deber “es gobernar”, así que mucho menos puede, si es que aprecia su cargo, recibirles en la Moncloa. Ahora bien, medio millón (yo es que soy así, atenida a las cifras oficiales) de ilustres españoles de bien, diciendo “NO al matrimonio Gay” o “NO a la LOE”, muy bien vestiditos, acompañados por los obispos y la plana mayor del PP, no son unos pancarteros cualquiera ¿recuerdan ese apelativo? No señor. Ellos son el “pueblo de España”, los defensores a ultranza de la “libertad” (esto es lo máximo). Por supuesto esperan y es de recibo, que el Presidente les de audiencia recogiendo de buen grado todas sus solicitudes. De lo contrario no es más que un autoritario, de poco talante al que “se le ve el plumero” y de nuevo regresamos al peligro de… ¿Ya lo saben? Caer en el abismo. Definitivamente un buen patriota siempre deberá darle a sus palabras un solemne tono apocalíptico.

7. ¿Lo mejor de todas las diferencias? Las matemáticas: Es cierto que todos los organizadores de MANIFESTACIÓN y de “manifa” tienen sus propias cifras y que esas cifras tanto en los cálculos de los gobiernos como de los medios, tienden a ir a la baja, pero en la MANIFESTACIÓN si que se da el milagro de la multiplicación de los panes, representado en algunos medios. Veamos: En la Marcha por el matrimonio Gay, somos más de un millón decían los marchantes. Ciento veinte mil (eso fue ya el castigo divino y divisorio más asombroso) decía la policía. Cuatrocientos cincuenta mil decía El País. DECENAS de miles dijeron el resto de los medios… En Marcha contra la LOE, somos más de un millón decían los ilustrísimos organizadores. Cuatrocientos siete mil, decía la policía. Trescientos cincuenta mil decía El País en sus cálculos y gráficos. Un millón y medio diría la Comunidad de Madrid, Libertad digital, y unos cuantos portales de internet: CERCA DE DOS MILLONES DE PERSONAS PIDEN LA RETIRADA DE LA LOE… ¿Ven escépticos como ser un buen católico si obra milagros?.

Por supuesto y repitiendo una idea prestada, es muy fácil, y extremadamente satisfactorio, ser una MANIFESTANTE cinco estrellas con buenos DJs incluídos. No dirán que lo de Pink Floyd no está súper (Lean la Crónica de EL BLOG DEL AUTOBLOG, muy completa). Yo me voy a pensar seriamente si me salto la valla porque al fin y al cabo la estética de la izquierda nunca me ha calzado demasiado bien. Y es que resulta por lo menos innovador que la gente salga a la calle para exigir “libertad” a la hora de decidir la educación de los hijos, en escuelas con cupo limitado, paso negado a los inmigrantes y el rosario de la diana, eso si… Siempre que salga del bolsillo del Estado y no de los excelsos manifestantes o de la Santa Madre Iglesia que los parió (ya se me salió lo progre insolente y maleducada)…

Si tienen más diferencias entre MANIFESTACIÓN y “manifa” las van dejando aquí que puedo ir actualizando, con el correspondiente crédito claro está… Aviso que no soy ni políticamente correcta, ni siquiera demócrata así que pondré sólo las que se me antoje, vamos que a mi también “se me ve el plumero”.

Nota al margen: Si a alguno se le ocurre comentar cómo yo, extranjera, tengo la osadía de escribir tan insolentemente sobre un magno acontecimiento político español, les comunico que el permiso me lo dio una ex Miss Mundo.
Y ah… Yo si marco “otros fines sociales”.

Fotos: Orgullo, M. Ramirez,
Nunca Mais
Resto: La Vanguardia

Interesante: Los Cálculos del Manifestómetro.

Cinco años sin ti...

Había cumplido mi primer año de estar en España cuando a Guillermo se le ocurrió morir repentinamente y sin avisar. Yo le había llamado el día anterior. En realidad le llamaba con cierta frecuencia y no es exagerado decir que le extrañaba más que a cualquiera de mi familia, a cualquiera de los amigos… Más de lo que nunca extrañé a un amante cualquiera. Y es que con Guillermo lo único que no tenía era el sexo, el resto estaba ahí, desde dependencia hasta complicidad, desde la amistad más estrecha al hoy no sabes cuanto te odio… Como dos amantes, vivimos una historia tortuosa de alejamientos y reconciliaciones, de peleas, de llanto, de baile, de fiestas interminables, de burlarnos hasta de nosotros mismos y también de trabajo. Lo único real es que había un nexo que escapaba a cualquier entendimiento y que me unía a Guillermo como si fuera un gemelo nacido de otro vientre. Una sensación que, por lo demás, se acentúo en nuestro último par de años juntos.

Ese día antes de su muerte como ya dije, conversamos... Forzaba, ahora lo se, ese tono natural y despreocupado que solía poner cuando estaba hasta el cuello, ese tono mentiroso que me produjo una sensación por dentro de que algo no andaba bien (para ser honesta esa sensación llevaba sintiéndola unos cuantos meses), pero quise pensar que estaría en alguno de los pequeños líos a los que ya nos tenía acostumbrados. Por otro lado, aún con ese extraño presentimiento de que algo no iba bien, me negaba a pensar que estuviera enfermo, porque no quería creer que me ocultaría una enfermedad.

La noticia me golpeó frontalmente hasta el punto de sentir que cada uno de mis huesos estallaba. No se como explicarlo: Cuando Mo se conectó y comenzó a hablarme yo sabía exactamente lo que me iba a decir. Interiormente lo esperaba desde mi conversación del día anterior. Había pasado la noche en vela, me había sentido mal físicamente por enésima vez en los últimos meses y esa noche había sido particularmente dura. No se de que carajos estaba enferma, los médicos no daban con lo que me pasaba y los males se fueron un tiempo después. Pecando de rara, hoy me da por pensar que ese hilillo invisible que me unía al mentiroso que en Caracas me decía estar estupendamente, reflejaba en mi cuerpo lo que mi mente no quería adivinar. Y sin embargo, aunque suene a locura, esta noticia esperada, me sorprendió totalmente...

Después vino la negación… Simplemente y porque si, borré su muerte de mi memoria. Recuerdo que caminaba hacia mi oficina a duras penas por el viento de levante que más bien parecía un tornado. Justo en ese instante, quién sabe porqué, asimilé la noticia que me habían dejado en el Messenger un año antes y me senté en una acera con el viento arrastrando todo alrededor mío, quemándome la cara y aturdiéndome con el ruido ensordecedor que suele hacer el levante en Arcos de la Frontera. Entonces lloré, no se cuanto tiempo, no tenía medida del tiempo, tan sólo era capaz de sentir el viento y el vacío…

Pero ese momento de revelación no impide que hoy, cuatro años después, me despiste sin querer y siga esperando verle cuando vaya a Venezuela. Entonces lo recuerdo: Esta muerto. Y la realidad vuelve a dejarme descolocada, mi cabeza se llena otra vez con el mismo ruido sordo de esa tarde de levante —El me diría “anda eso es una tinitus”, tenía una salida burlona para casi todo— y se que mi viaje a Venezuela ya nunca será lo mismo…

Éramos generación de los 80 y los vivimos a tope. El sida se ensañó con nuestro grupo de una manera tenaz y la verdad es que ya estaba acostumbrada a esa sensación de tener gotitas en el pecho, como cuando llueve por dentro (escribí eso mismo en un poema cutre) una gota por cada amigo, gotitas que deja la ausencia. Lo de Guillermo justo llegó cuando ya nos suponíamos medianamente a salvo. A lo mejor es por eso que me despisto de tanto en tanto y es también por eso que decido escribir estas líneas. Espero que al verlo en blanco y negro pueda terminar de cerrar el círculo, realizar el rito, asimilar la despedida. Todo para dejar de sentir este ruido sordo, para dejar de aterrizar violentamente cada vez que me olvido de tu muerte, para dejarte ir aunque me cueste hacerme a la idea de que ya no sentiré ese extraño y placentero nexo invisible que me une a ti…
Nos volveremos a ver…

Sigo buscando
Cóbreces, verano del 2004

PD... Con esto despido la tristeza... Era un cierre que se pedía a gritos. Gritos que se acentuaban los meses cercanos a cada aniversario... Te merecias un post mejor... Pero no me salen más que gazapos...

LENTO RETORNO...

Esto no se puede llamar un post. Es más bien un pequeño acercamiento. Un poco tímido quizá... Un poco huidizo ciertamente.

Escribir se me está haciendo cuesta arriba en todos los casos, no sólo en estos posts que de una u otra manera me han servido para descargar muchas cosas... Pero si escribir se me hace difícil, el dejar de escribir no sólo lo es aún más, sino que me corta el aire.

Así que buscaré letras para componer palabras que quizá lleguen a frases y acaso por un milagro terminen en una oración con cierto sentido. Lo haré con empeño, hasta desenmarañar la red oscura que cubre mis neuronas por estos días. Iré posteando estas chorraditas. Comenzaré un guión aunque sea de tres minutos con historias planas, lo que sea, porque este mono de escribir es peor que sentir que se te han ido las ideas...

Quiero que sepan que vuestros comentarios me han dejado un saborcito dulce, como una gotita dentro del pecho, de esas que ocasionan sonrisas y por ello, solo puedo decir: Gracias...

Nos volvemos a ver...

Foto: En el verano del 2004 en Cóbreces, Cantabria, me encontraba todas las mañanas a este buscador de tesoros... Una mala jugada de la luz (o buena) me dio esté resultado un poco fantasmagórico... El buscaba tesoros yo busco palabras... Tanta gente buscando quien sabe qué...