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La Coctelera

Categoría: diVAGANDO

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ENTRE LA PUREZA Y EL ARRABAL

Aquí estoy, sentada frente al ordenador en esa hora interminable entre las cinco y las seis de la mañana. Por supuesto aquí he amanecido, aturdiéndome intentando trabajar que es lo que mejor se hacer —o al menos sabía— cuando no puedo crear… Quise trabajar en un guión pero como decía mi abuela: “Esta es la hora de los muertos que deambulan por ahí sin rumbo por que saben que nadie los ve”. Los muertos que rondan la mente son los peores, no te permiten dormir, ni pensar, ni siquiera amar —en el más elemental sentido de la palabra—. Son los que ahora me atormentan, bailan a mi alrededor, se burlan de mí descaradamente los muy malditos.

Esta vaina de los bajones creativos es demasiado. Sobre todo cuando tus motivos personales te invitan a la tristeza, entonces de repente, esos bajones y la tristeza comienzan a estar acompañados por la seguridad de que te moriste hace tiempo y de seguro —por algún error de archivo, quién sabe que burócrata ineficaz del más allá— todavía no te vas pero todo tu cuerpo se va apagando poco a poco… No se en que momento escribir se transformo en mi droga ni cuando pasó de ser una afición a una necesidad esclavizante, no poder escribir es igual que no poder amar, y cuando amo no puedo escribir... Es una locura y una tortura.

Lo cierto es que esta profunda, agobiante y cada vez más desesperante tristeza que me ataca físicamente, que me hunde... Regresó hoy. No sé por qué ni me interesa —bueno si lo se, pero es a los otros a quienes no interesa—. Estaba dormida, latente, escribir en La Coctelera me mantenía de cierta manera estimulada y me hacía postergar una realidad impostergable. Decisiones que también parecen impostergables: Seguir en un país que no es el mío, regresar al mío que ya no es el mío, cada vez más lejano y desconocido, aceptar de una vez por todas que las historias se acaban, aún esas historias de amor inevitables e interminables, aceptar los amores que empiezan aunque no parezcan ser ni por asomo lo que antes fue el amor. Y es que, ¡que carajo! de nuevo me toca oscilar, entre la pureza y el arrabal.

Un post, demasiado personal para mi estilo, ofrezco excusas, son mis momentos de transición. Ya lo dije en mi primer post, mis momentos de transición siempre terminan con un giro radical, aunque ya no me quedan saltos interoceánicos que hacer porque no me apetece irme a Australia, ni saltos intersexuales porque no tengo intención de cambiarme de sexo y los demás ya los hice. Aunque perfectamente puede venir simple y llanamente, un cambio de estilo… Así las cosas, no pienso integrar el club de los tristes demasiado tiempo, espero postear pronto, desde cualquier parte donde decida que debo estar… al menos por un tiempo.

En fin que todo este cutre ejercicio literario es para decir que me tomo un respiro, o no… Porque tal y como soy a lo mejor posteo mañana, pero hoy… me tomo un respiro... He decidido recrearme tanto en la pureza, como en el arrabal.

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Caída en combate...

(Dedicado al AVE, para que se consuele pensando que en España estas cosas no sólo pasan en los pequeños Gimnasios de pueblo…)

Buscaba información para la elaboración de un plan de empresa en el que estoy inmersa (como odio los planes de empresa y todos esos rollos) y a la vez dejaba comentarios en un post de Mandarache cuando de repente todo comienza a rebotar. Me he quedado sin conexión adsl.

Antes de pasar por el suplicio de llamar a Telefónica preferí primero hacer las cosas por mi misma: Revisé la configuración de la red que por esos misterios de Windows a veces se suele desconfigurar sin ayuda de nadie. Hice ping al router que también suele perder la configuración cuando le apetece, nada… Todo estaba correcto. Así que ya puestos en que el problema no estaba de mi lado, tuve que claudicar y llamar al 1004 donde me dieron, por supuesto, un 902 para mi problema técnico.

Primero la bendita máquina que nunca identifica lo que dices así que tres intentos y después al operador. Ahí ya se ha consumido un minuto de facturación para Telefónica. Después la musiquita, otros dos a tres minutos de facturación si hay suerte y atienden medianamente rápido. Hasta que por fin, al otro lado de la linea responde un operador desde Marte (es que siempre parecen estar tan idos que la luna es una distancia muy cercana).

- Buenos días, soy fulano… ¿en que puedo ayudarle?.

Desde mi lado trato de responder rápidamente para evitar la batería de preguntas que serán un par de minutos más de facturación para telefónica:

- Me he quedado sin conexión adsl. Ya he revisado los parámetros de conexión y están bien, igual la configuración del router y ya le he hecho ping y comunicó perfectamente, pero no tengo adsl.

-Si es tan amable vamos desde aquí a hacer un ping a su router dice el chico amablemente, serán algunos minutos…

Es inútil… El amable operador no hizo caso a nada de lo que le dije, así que unos ocho minutos más de facturación para Telefónica.

- Parece estar todo bien con su router
- Por supuesto que está bien ya se lo había dicho antes… so mamón, me provoca decirle pero me contengo (esto de no tener Internet provoca un mono muy fuerte).
-Tome el número del reporte, el técnico se pondrá en contacto con usted en unos minutos

Cuelgo, segura de que en un par de horas tendré que volver a llamar y en efecto, esta vez me atiende una operadora…

-Buenas tardes (ya se me fue la mañana entera) tengo un problema con mi conexión.
-Si por favor dígame su número.

Se lo doy y le aclaro que ya le hicieron ping al router que todo esta bien, que el problema parece estar en la línea y que ya tengo un número de reporte.

-Ah pero veo aquí que usted ya tiene un número de reporte…

Lo dicho… que no se enteran.

-Si señorita, pero también dijeron que llamarían en unos minutos, ya tengo más de 4 horas sin conexión y me urge terminar un trabajo.

-No se preocupe vuelvo a pasar el reporte, en unos minutos se pondrán en contacto con usted.

Cuelgo de nuevo sin creerle claro está, pero decido que ya que no tengo nada que hacer me dedicaré a colaborar con la facturación del día de Telefónica así que a las dos horas más o menos, vuelvo a llamar para vivir la misma historia con un añadido, hay problemas de línea en la zona, el técnico tardará algo más en llamar, cosa por lo demás obvia. Espero un par de horas más y hala... De nuevo a llamar, si no es por eficacia me tendrán que resolver el problema por cansancio (ilusa que es una). De nuevo me atiende una chica y a una repetición casi exacta de las conversaciones de arriba, solo que con un tono levemente más alterado, sigue:

-Veo que usted no tiene un contrato de mantenimiento con telefónica, si no lo tiene la atención puede llegar hasta en 48 horas.
-¡Acabáramos!, ¿no cree que eso podían haberlo dicho en la primera llamada?

Por supuesto que no tengo un contrato de mantenimiento con Telefónica, la única vez que un técnico de Telefónica tocó mis equipos fue un día que el router de mi oficina se quemó y el técnico estuvo empeñado en que no podía dejar que yo lo instalara que tenía que hacerlo él y bueno, acepté para terminar pronto… Terminar pronto… Una hora y el hombre que no daba con la configuración, así que mi socia (que se gasta un genio igual al mío) fue al panel de control de electricidad y desconectó la luz para que el hombre aceptara levantarse de mi silla y dejarnos configurar a nosotras, cosa que hicimos en 10 minutos (de verdad estas cosas pasaban en mi oficina, por fortuna cerramos)…

Al final pienso que lo mejor para poder entregar mi trabajo a tiempo, es darme de alta en un contrato de mantenimiento. Después de todo el próximo mes puedo pedir la baja y problema resuelto, al fin y al cabo… ¿qué son unos cuantos euros más de facturación para Telefónica?… Así que vuelta a llamar al 1004 para pedir que un comercial me atienda.

-Hola estoy interesada en el contrato de mantenimiento adsl ¿podría darme el alta ahora mismo?

La chica (hoy parece la tarde de las chicas en Telefónica) muy amable me dice que si, que me puedo dar el alta inmediata y me informa del coste. Yo accedo pero antes, por pura precaución, pregunto:

-¿Y si me doy de alta ahora mismo en cuanto tiempo puede hacerse efectiva?
-Si se da el alta hoy mismo en tan sólo 20 DÍAS, ya puede solicitar la asistencia de un técnico…

Hasta ahí llegó mi paciencia. La pobre comercial tuvo que oír todo lo que no dije al resto de las operadoras de esta tarde bizarra y cuando hube terminado me quedé tan fresca… No se en que momento la chica cortó la conexión porque yo seguí diciendo que Telefónica “funcionaba como el culo” por al menos 10 minutos, aprovechando claro, que el 1004 es el único número gratuito…

Más o menos a la una de la mañana, por gracia de Dios… mi conexión funcionó de nuevo.

Animación: cherie priest

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¡ARREPIÉNTETE! que algo queda...

Dos de los jurados del caso contra Michael Jackson, Ray Hultman, de 62 años, y Eleanor Cook, de 79, están muy “arrepentidos de su veredicto” y lo han hecho saber a través de un Show televisivo como era de esperar. No iban estos señores a arrepentirse solitos con su familia, faltaría más. Después de todo, de que sirve un arrepentimiento si no es medíático y si además fuera prime time, la cena está servida.

Estos jurados ejemplares aducen en descargo por haber dejado escapar de la cárcel a un pederasta, que “aceptaron sumarse a la mayoría y absolver al acusado cuando se dieron cuenta de que el resto de los jurados nunca lo declararían culpable”. También cuentan los pobres que el Presidente del jurado amenazó con expulsarles si se empeñaban en ir contra la mayoría. Supongo que estos señores estarían muy distraídos pensando en sus nietecitos o en lo mal que funciona el sistema de justicia cuando les explicaron sus responsabilidades y nunca se enteraron que el Presidente de un jurado no tiene facultad para expulsar a uno o más de sus miembros por un desacuerdo con el resto en cuanto al posible veredicto.

Estar en desacuerdo con el resto del jurado (algo que puede hacer que un juicio se extienda por meses) debe haber sido para estos entregados ciudadanos una cruz muy pesada de llevar sobretodo porque su conciencia ya les gritaba que tenían que salir de ese juicio a pregonar los innegables fallos del sistema de justicia americano. Así que tal y como les reclamaba esa vocecilla interior que suelen tener los americanos de clase media, aceptaron un dictamen con el que no estaban de acuerdo y dejaron libre a nuestro extraterrestre estrella.

Supongo además que estos ciudadanos intachables quisieron evitar que después de meses perdidos, el asunto pudiera terminar en la anulación del juicio y convocatoria de un nuevo jurado con lo que eso significa, no solo en tanto que pérdida de tiempo muy valioso para todo el mundo, sino en cuanto al despilfarro de una cuantiosa suma de dinero para las arcas ciudadanas (es que los imagino tan preocupados y no puedo evitar emocionarme). Así que lo mejor que podían hacer para contribuir a la causa ciudadana era claudicar, dejar libre a Jackson aún creyéndolo más culpable que el asesino de Lincoln y tratar se “subsanar su error” denunciando las debilidades del sistema, clamando por que el resto del jurado se avergüence de “no haber tomado en serio las pruebas” y proclamando su honorabilidad por encima de todo (ya sabemos que ellos fallaron inocente bajo la mas vil de las coacciones).

Claro que este público arrepentimiento estuvo acompañado la noche antes de la firma de sendos contratos para escribir un par de libros, un chequecito de adelanto y la invitación para deleitarnos con un par de extractos de los libros para esta misma semana. Es que además, ¡Que cochina envidia!, son muy rápidos escribiendo estos señores ¿O acaso ya habrían comenzado a planear su libro mientras debían estar deliberando?. Quizá por eso no se enteraron de su responsabilidad como jurados.

En todo caso bienvenido sea este arrepentimiento que aunque no signifique nada para el veredicto ayuda a animar un veranito aburrido y suma a dos ancianitos inefables a la lista de los más vendidos…

Para quienes aún no se creen que el American Establishment da pa tó

Foto: amcurl

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De Chimpancés a Bonobos

Dando vueltas por La coctelera esta madrugada (es que no hay manera de dormir estos días con el calorcito jerezano), me topé con el blog de Fetuza y un post sobre el sentido de una relación sexual, sexo por amor o por el contrario sexo por placer, sexo sin ataduras o conlleva compromiso... En fin, que por ahí iba el tema... No pude evitar hacer un comentario ni mucho menos divagar como siempre, esta vez de animales, humanos y sexo.

Acababa de leer una entrevista a Pilar a Cristobal a propósito de su libro "También los jabalíes se besan en la boca" que supongo generó en mi ese infantil entusiasmo tan típico de los humanos como para permitirme decir, con atrevida ignorancia, que somos como los Bonobo, que vaya si saben vivir, y por condicionamiento social empeñados en parecernos al monógamo gibón o a los albatros, fieles hasta la muerte. Es que para ir de arrogante por la vida yo estoy sembrá. Una arrogancia tipica claro está, del homo sapiens.

Desde ya ofrezco a cualquier bonobo que haya podido leer ese comentario, mis más sinceras excusas y por supuesto afirmarle que ya quisiéramos los humanos parecernos lejanamente a tan evolucionada especie.

Los bonobos conviven pacíficamente en grupos y la posición suprema en la manada es ocupada por una hembra a diferencia de los chimpancés en el que el macho es dominante. En su sociedad, de nuevo en contraste con los chimpancés (y los primates humanos por supuesto), todo se comparte desde el lecho hasta la comida.

El sexo es una parte muy importante de su vida diaria, suelen practicarlo sin tapujos y la bisexualidad es la norma. Igualmente practican el sexo en posiciones que normalmente atribuimos a los humanos, como la posición cara a cara que hasta ahora se consideraba exclusivamente humana y en esta posición, acompañan al sexo con besos profundos y largas miradas que dejarían en pañales a la pareja más romántica. Orgías, tríos o cualquier tocamiento no les son ajenos a estos primos hermanos que bien pueden enseñarnos a perder los prejuicios en cuanto a las prácticas sexuales.

También contrasta con el Chimpancé la naturaleza pacífica del bonobo De hecho se sabe que los chimpancés han pasado décadas en una guerra declarada, se cree que por la escasez de recursos que el inefable familiar humano ha generado, lo que los ha llevado a la exterminación de manadas enteras por parte de grupos rivales por el control de territorio (y los ilusos creyendo que eso de morir por las fronteras patrias es una cuestión de humanidad). Los bonobos por el contrario, son nómadas y no tienen problemas de territorialidad. Sus diferencias las arreglan por medio de la conciliación y del sexo. Cuando un macho se une a la manada el macho jefe se le enfrenta a gritos por un buen rato pero el reto casi siempre terminará en un jugueteo de abrazos y contactos sexuales. En raras ocasiones llegan al contacto físico que de inmediato es detenido por la mediación de las mujeres para que todo termine, como no, en un encuentro sexual (imaginen lo divertida y eficaz que sería la ONU si imitaramos a nuestros primos los bonobos)

Recientemente se ha descubierto que con nuestros primos chimpancés y bonobos, mal llamado chimpancé pigmeo, tenemos una semejanza genética del 99,4%, lo que no deja de ser un fiasco para todos aquellos convencidos de ser creación única, modelo exclusivo, pieza incomparable... Ya se alzan voces que piden que el bonobo sea llamado homo paniscus y el chimpancé, homo trogloditas para formar parte junto con el homo sapiens del selecto club de los primates superiores.

En ese feminismo tenaz que a veces me ataca, tengo la tentación de escribir una barbaridad tal como que en realidad los chimpancés deben ser primos de los homo sapiens macho y los bonobos de los homosapiens hembra y que si los bonobos viven en perfecta armonía es gracias a que la hembra es dominante. Pero entonces vienen a mi mente Margaret Thatcher y Condoleeza Rice y la teoría se me va al carajo con un frío baño de humildad.

Ahora bien, como la ignorancia es un estado de gracia, decido creer que el homo sapiens no es el vértice de esta piramide de primates superiores. Que más bien seguimos al chimpancé y con algo de suerte los homo sapiens podremos evolucionar hasta llegar a ser bonobos. Entonces, al añadido de disfrutar de un sexo sin prejuicios, la humanidad por fin sabrá lo que es vivir en paz

Foto: flickr.com

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Y casi me pilla...


Despierto esta mañana y ante mi, la certidumbre de la catástrofe. Todo se derrumba, nada quedará en pie. Sin detenerme a pensarlo, nerviosa y aún en pijama comienzo a recoger unas pocas ropas a la carrera. Mierda —pienso mientras trato de hacer las cosas rápidamente— tenía que haber hecho la colada en vez de irme de marcha, total la noche sólo sirvió para terminar con este bulto en mi cama y con una resaca para tres días. Recojo la poca ropa interior que me queda limpia para tirarla de cualquier manera en una maleta. A toda prisa voy al baño a cepillarme los dientes y recoger lo típico para un viaje apresurado, todo esto con una sola mano, tarea nada fácil por cierto, mientras con la otra intento como puedo, llamar a Iberia que comunica mientras desespero. Trato de calmarme un poco pensando que es normal el colapso de las líneas con todas las ratas que como yo, tratan de abandonar el barco. Este pensamiento me detiene, me siento mal por ello pero pasa apenas del otro lado oigo por fin, la voz de la operadora.

Señorita por favor una plaza en el vuelo de hoy a Venezuela desde Jerez de la Frontera, pido atropelladamente sin siquiera dar los buenos días. ¿Venezuela? me pregunta calmadamente la amable joven al otro lado de la línea, no tenemos plazas a desde ese aeropuerto a Venezuela hasta dentro de dos semanas. ¡DOS SEMANAS! ¡Dentro de dos semanas ESTAREMOS TODOS MUERTOS O PEOR QUE MUERTOS! Le grito histérica a la joven que aparentemente sin inmutarse me escucha del otro lado de la línea. A pesar de mi histeria justificada no puedo evitar pensar lo bien entrenadas que están estas chicas para mantener la calma en medio de la tragedia. ¿Y desde Madrid? ¿Que tal desde Madrid? Vuelvo a preguntar tratando de contenerme hasta el punto de que siento como las lágrimas corren por mis mejillas. Vamos a ver, Madrid, pues si hay un vuelo esta tarde a las 5:30 primera Clase. ¡Dios primera clase esto será mi ruina! Me digo al tiempo que acepto, cuando el fin está cerca no te puedes detener por un par de miles de euros. Reservo el Boleto hasta Madrid y el correspondiente boleto a Venezuela.

Recorro mi piso con la mirada (se hace rápido es muy pequeño) y por primera vez la tristeza supera al pánico, dejar todo aquello que tanto me ha costado y regresar justo al sitio donde menos quiero estar al menos por ahora, no es precisamente un panorama consolador. Pienso en los amigos y espero que como yo, también puedan escapar: Desisto de llamarles, sería hacerles perder minutos valiosos que podrían incidir en su supervivencia.

Termino de hacer la maleta y por primera vez reparo en la tía que duerme en mi cama, tendré que despertarla digo yo. ¿Cómo se le dice a alguien que apenas conoces y con quien no has tenido una velada precisamente excitante, anda corre que el mundo que conoces se acaba?. Ve a casa con los tuyos y busca un sitio donde esconderte que hordas de dementes se despedazan entre sí, la guerra es encarnizada y los ríos de sangre ya desbordan las calles españolas. Pronto de España no quedará nada más que cenizas y piedras.

Mientras me acerco a despertarla miro la hora, tengo poco tiempo para tomar el vuelo a Madrid, me detengo, vuelvo a ver el radio reloj y me fijo en la sintonía, ¡MENUDA GILIPOLLAS! Me digo mientras de un zarpazo le arranco la sábana que cubre su cuerpo, está tía es más tonta que el individuo cachas que conocí el mes pasado. La chica me mira medio dormida aún, pensando que quiero guerra y luego asombrada se da cuenta que la estoy echando a cajas destempladas. ¡Mira que cambiar mi sintonía de radio! Que bajo estoy cayendo, esto de tener más de cuarenta, dormir con alguien que escucha la COPE.

Me ataca la risa, puedo deshacer la maleta, el ancestral enemigo moro no está ya en nuestras ciudades degollando a todo varón que encuentra mientras nos enfunde a todas las mujeres una burka. Todo gracias a Mustafá Zapatero que resultó ser un infiltrado de los integristas islámicos. Por arriba por el norte, Vascos y Catalanes no se han aliado para lanzar un ataque masivo, las familias no han desaparecido exterminadas por culpa de la contaminación gay, nada de esto ha pasado, es sólo que la tonta que durmió en mi cama cambió la presintonía de mi radio despertador. Tan sólo se trata del inefablemente objetivo Federico Jiménez Losantos informando a los españoles de bien desde La Mañana de la COPE.

Ya en este punto mi risa es histérica, joder, no vamos a morir, no tendré que ponerme la burka, nadie me obligará a casarme con un caballo. Todo está en perfecto orden… O no… ¿Y ahora que coño hago yo con un boleto en primera clase para Caracas?

Foto: DerrickT

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¿Y yo que quiero decir?

Pos va a ser que no lo sé... Se supone que es por eso que nos embarcamos en esto de las bitácoras personales, para decir algo. La verdad este blog no es más que una forma de despejar ideas para poder continuar con mi trabajo que, se supone también, se desarrolla escribiendo. Aunque escribir es lo menos que hago ultimamente y más bien paso horas frente al ordenador decidiendo si quiero hacerlo cuando en realidad lo que en el fondo deseo es ir a la cocina y hacer unas croquetas o cualquier otra comida muy calórica, comer hasta reventar y dejar que mi cuerpo engorde como le apetecería, en lugar de esta absurda lucha por mantener el peso correcto, la salud correcta, la figura correcta. Yo en realidad querría ir del ordenador a la cocina y de la cocina hasta el ordenador, comer todas las guarradas posibles y seguir haciendo lo mismo hasta que el peso no me permita caminar más y me arrastre por el piso como una especie de ameba grasienta. ¿Las amebas se arrastran? Ok... En realidad no es una metáfora correcta pero me quedaba bien como final de párrafo.

Ya está, la verdad es que si pienso en mi como una ameba gorda no me gusta tanto la cosa, así que seguiré tratando de tener el peso correcto.

Me asombra que este artículo lo comience con el asunto peso y comidas, no lo esperaba pero de repente zas... ahí estaban saliendo palabras en contra de la dieta a favor de la gula más absoluta, hasta que vi a la ameba grasienta arrastrándose por mi salón. Entonces ahora si... creo que prefiero pasar a otro tema ¿Pero cual?. Cualquiera me digo, total no escribo este blog esperando que nadie lo lea.

En el apartado en el que hay que definirse (detesto esa palabra) para crear el blog, léase definición por genero sexual, he puesto "otra"... Tiene poco que ver con la heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad aunque también. Y es que ese término trisexual que inauguró hace poco Miguel Bosé me mola bastante. "Otra" en realidad tiene mucho que ver con ser "un bicho raro", cuarenta tacos siendo un bicho raro y no me canso, digo yo, será que es genética la cosa porque otros ya se habrían cansado.

Soy guionista y vivo en Andalucía, no soy española pero por ahora no encuentro un lugar en el que me apetezca vivir más que en Andalucía. Salí de Venezuela en una aventura romántica en el sentido literal de la palabra. También estaba bastante harta del folclorismo de un gobierno que ha logrado dividir de manera irreconciliable a un país entre los alucinados que apoyan a un folclórico aspirante a dictador y una oposición atorrante y carca que le adversa cada vez con mayor torpeza... Entre ellos unos pocos que tratan, con escaso éxito, de mantener la cordura. Como no me gusta pertenecer a grupo alguno hala... hice la maleta (enorme por cierto) y me largué a Madrid aprovechando una beca para hacer un curso medio traído de los pelos que a la vez me servía para llevar a término una relación que había empezado en internet (lo dicho antes: soy muy típica) y a lo tonto o no tan tonto, duró cuatro años con luces y sombras.

Ahora estoy por definir todo otra vez, me pasa cada cierto número de años y supongo que le pasa a todo el mundo, de manera menos radical talvez y es que cada cambio de etapa en mi vida ha traido desde saltos interoceánicos hasta saltos intersexuales, una amiga me dijo una vez que yo siempre estaba between, yo más bien creo que siempre he estado al borde; al borde de cagarla totalmente, al borde de hacerlo genial, al borde de la adicción, al borde de una vida casi monástica, al borde de la homosexualidad y por supuesto de la heterosexualidad. Oscilando permanentemente entre la pureza y el arrabal, lo divertido del asunto es que la pureza o el arrabal cambian de lado según la perspectiva de quien esté observándome o de la mia propia...