Joan Laporta ha perdido la paciencia ante los controles de seguridad del aeropuerto de Barcelona. Hasta aquí una noticia como otra cualquiera. Que el Sr. Laporta perdiera la paciencia por los continuos pitidos del mecanismo de control del aeropuerto es algo que le puede pasar a cualquiera. Y que como Enrique Iglesias (aunque claro está con el físico de Joan Laporta) en anuncio de Viceroy decidiera lanzar zapatos y pantalones por encima de la puerta de seguridad del aeropuerto, hasta se entiende si es que, como dice el Sr. Laporta, el mecanismo no dejaba de pitar por mucho que el se iba deshaciendo de las cosas que llevaba encima.

Imagino la frustración y el nerviosismo del Sr. Laporta cuando intentando pasar por la portezuela esa (yo también me pongo nerviosa cada vez que la tengo que pasar) la bendita alarma se empeñaba en sonar sin importar la cantidad de ropa de la que el ilustre presidente del Barcelona se iba desprendiendo. Eso es una cosa y otra pagarla con el funcionario que tuvo que llamarlo al interior de la caseta de seguridad para detener el striptease del Sr. Laporta. Según el periodista que presenció los hechos el Sr. Laporta llegó inclusive a agredir al funcionario con comentarios homófobos preguntándole si le “excitaba verlo en calzoncillos”. Yo no voy a caer en la tentación de comentar un hecho que no he presenciado y dejaré que cada quién juzgue como crea el comportamiento del Sr. Laporta. No obstante, si tengo que decir que por lo menos me parece digno de cualquier antología la forma de actuar en España de los presidentes de clubes de Fútbol que van desde el folclorismo más inaudito hasta la arrogancia más insoportable. Claro que eso puede pasar por el filtro de que yo no pierdo la cabeza por el fútbol.

En fin que lo que me llama la atención de todo este espectáculo de nudismo en el aeropuerto no está en el hecho mismo, sino en la disculpa posterior y por escrito del Sr. Laporta que, como es natural, no sólo niega haber insultado como aseguran el resto de las personas presentes al personal del Aeropuerto, sino que complementa su singular carta diciendo: "Si algún barcelonista se ha sentido ofendido por esta situación, les pido disculpas". O lo que es lo mismo, al grupo de personas que presenciaron el striptease del Sr. Laporta, al funcionario que tuvo que soportar los insultos y malas maneras del Sr. Laporta, a todos los que tuvieron que soportar el retraso en el aeropuerto el Sr. Laporta no tiene porque ofrecer sus disculpas. Sus disculpas solo van a cualquier “Barcelonista que se pudiera sentir ofendido” y a los demás ¡aah se sienteeee!… Si el funcionario no es fanático del Barcelona o tan siquiera le gusta el Fútbol, no esperen que Laporta baje de su pedestal y se disculpe también con él. Sólo los fanáticos del Barça merecen una disculpa por tan infantil comportamiento, al fin y al cabo es el presidente de un club de fútbol es decir, casi lo mismo que ser un Dios.