Dando vueltas por La coctelera esta madrugada (es que no hay manera de dormir estos días con el calorcito jerezano), me topé con el blog de Fetuza y un post sobre el sentido de una relación sexual, sexo por amor o por el contrario sexo por placer, sexo sin ataduras o conlleva compromiso... En fin, que por ahí iba el tema... No pude evitar hacer un comentario ni mucho menos divagar como siempre, esta vez de animales, humanos y sexo.

Acababa de leer una entrevista a Pilar a Cristobal a propósito de su libro "También los jabalíes se besan en la boca" que supongo generó en mi ese infantil entusiasmo tan típico de los humanos como para permitirme decir, con atrevida ignorancia, que somos como los Bonobo, que vaya si saben vivir, y por condicionamiento social empeñados en parecernos al monógamo gibón o a los albatros, fieles hasta la muerte. Es que para ir de arrogante por la vida yo estoy sembrá. Una arrogancia tipica claro está, del homo sapiens.

Desde ya ofrezco a cualquier bonobo que haya podido leer ese comentario, mis más sinceras excusas y por supuesto afirmarle que ya quisiéramos los humanos parecernos lejanamente a tan evolucionada especie.

Los bonobos conviven pacíficamente en grupos y la posición suprema en la manada es ocupada por una hembra a diferencia de los chimpancés en el que el macho es dominante. En su sociedad, de nuevo en contraste con los chimpancés (y los primates humanos por supuesto), todo se comparte desde el lecho hasta la comida.

El sexo es una parte muy importante de su vida diaria, suelen practicarlo sin tapujos y la bisexualidad es la norma. Igualmente practican el sexo en posiciones que normalmente atribuimos a los humanos, como la posición cara a cara que hasta ahora se consideraba exclusivamente humana y en esta posición, acompañan al sexo con besos profundos y largas miradas que dejarían en pañales a la pareja más romántica. Orgías, tríos o cualquier tocamiento no les son ajenos a estos primos hermanos que bien pueden enseñarnos a perder los prejuicios en cuanto a las prácticas sexuales.

También contrasta con el Chimpancé la naturaleza pacífica del bonobo De hecho se sabe que los chimpancés han pasado décadas en una guerra declarada, se cree que por la escasez de recursos que el inefable familiar humano ha generado, lo que los ha llevado a la exterminación de manadas enteras por parte de grupos rivales por el control de territorio (y los ilusos creyendo que eso de morir por las fronteras patrias es una cuestión de humanidad). Los bonobos por el contrario, son nómadas y no tienen problemas de territorialidad. Sus diferencias las arreglan por medio de la conciliación y del sexo. Cuando un macho se une a la manada el macho jefe se le enfrenta a gritos por un buen rato pero el reto casi siempre terminará en un jugueteo de abrazos y contactos sexuales. En raras ocasiones llegan al contacto físico que de inmediato es detenido por la mediación de las mujeres para que todo termine, como no, en un encuentro sexual (imaginen lo divertida y eficaz que sería la ONU si imitaramos a nuestros primos los bonobos)

Recientemente se ha descubierto que con nuestros primos chimpancés y bonobos, mal llamado chimpancé pigmeo, tenemos una semejanza genética del 99,4%, lo que no deja de ser un fiasco para todos aquellos convencidos de ser creación única, modelo exclusivo, pieza incomparable... Ya se alzan voces que piden que el bonobo sea llamado homo paniscus y el chimpancé, homo trogloditas para formar parte junto con el homo sapiens del selecto club de los primates superiores.

En ese feminismo tenaz que a veces me ataca, tengo la tentación de escribir una barbaridad tal como que en realidad los chimpancés deben ser primos de los homo sapiens macho y los bonobos de los homosapiens hembra y que si los bonobos viven en perfecta armonía es gracias a que la hembra es dominante. Pero entonces vienen a mi mente Margaret Thatcher y Condoleeza Rice y la teoría se me va al carajo con un frío baño de humildad.

Ahora bien, como la ignorancia es un estado de gracia, decido creer que el homo sapiens no es el vértice de esta piramide de primates superiores. Que más bien seguimos al chimpancé y con algo de suerte los homo sapiens podremos evolucionar hasta llegar a ser bonobos. Entonces, al añadido de disfrutar de un sexo sin prejuicios, la humanidad por fin sabrá lo que es vivir en paz

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