Es un post escrito, borrado y vuelto a escribir. Todo este tiempo de ausencia he venido dándole vueltas a la idea de cerrar definitivamente el blog porque se aleja cada vez más del sentido que originalmente quise darle. Se trataba simplemente de un espacio para escribir chorradas, no quiero ir salvando vidas ni muchísimo menos salvando el mundo. Quiero ser frívola, quiero ser básica, quiero tener el encefalograma tan plano como el de mi primer novio o de mi tercera No novia (como se lee). Está claro que no puedo y no me queda más remedio que aceptar que este blog hace honor a su nombre y hace honor a lo que he sido casi toda mi vida, una tia rara que oscila entre la pureza y el arrabal más profundo.

Estos días de vacaciones imprevistas y por ello más agradables, además de conocer Segovia y a un grupo de mujeres 10, he descubierto que en realidad no quiero cerrar el blog y todo mi problema se basaba en que no sabía ya que hacer con él, qué escribir en él. Decido entonces que lo seguiré simplemente para ver hasta donde quiere llegar, dejaré que tenga vida propia y yo seguiré en la blogosfera al menos por los momentos. Despues de todo esta nueva división del mundo entre bloggers y los que no tienen idea de lo que el término significa, encaja en mi rareza.

Me ha gustado mucho recibir vuestros correos y comentarios (unos un poco raros y otros un poco acojonantes, todo hay que decirlo). Sin embargo, no creo que muchas de las opiniones respondan a lo que soy y si a una especie de imagen que este medio virtual ayuda a conformar. También me toca decir que algunos de esos correos y comentarios me hicieron sentir obligada a seguir una línea cuando en realidad no soy una persona constante en lo absoluto ni mucho menos tengo un pensamiento único. No quiero que se me malinterprete, la obligación ha sido autoimpuesta por que de vez en cuando suelo ser así de obsesiva (gilipollas encaja mejor pero quiero mantener cierta elegancia) y no por responsabilidad de los lectores de este blog que pueden seguir diciendo, como siempre, lo que se les pegue la gana.

En fin, sólo quiero decir que sigo escribiendo pero que no responderé a línea alguna sino a lo que me apetezca. Quiero que este blog siga de una vez su propio camino, navegue a la deriva o se hunda en una tormenta. Y a vosotros de nuevo gracias por estar ahí, por seguir comentando a pesar de que no actualizo a diario (por supuesto no prometo hacerlo, faltaría más) pero soy incapaz de hacerme a cualquier rutina, aún la de escribir, que suelo disfrutarla un poco más que cualquier otra obligación.

Gracias a Luz por creerme necesaria (tu correo me ha dejado una sonrisa), gracias arcoiris por tus comentarios. He seguido leyéndote aunque no lo parezca y cada vez que lo hago, vuelvo a tener ganas de enamorarme. Gracias sobretodo a el Pato por ser mis alas de vez en cuando (en la vida real, como está mandado) y a la otra plumífera que por los momentos prefiere no ser enlazada. Desde el principio supe que eras una blogger fuera de serie, luego he descubierto que eres un ser humano excepcional.

Me dejo ya de tanta ñoñería y me despido hasta mañana o pasado, quién sabe hasta la semana próxima, que supongo haré una crónica de un viaje de itinerario indefinido que termina este fin de semana dejándome un buen sabor de boca. He conocido gente fantástica y he disfrutado de las gatas caprichosas y mandonas.

PD. Mi intención de irme de La Coctelera sigue en pié, ya sólo faltaba esta invasión de popups (publicidad bastante inutil por cierto por los bloqueadores de ventanas).