Esta mañana después de desayunar, entre mi ex y yo se generó una conversación sobre diversidad sexual, teorías de género y visibilidad. Planeábamos el viaje del 1ro de julio a Madrid y una cosa llevó a la otra. De repente ahí estaba el reproche: “Es una lástima que ésta forma de pensar no la tenías cuando tu y yo éramos pareja”. No me hizo gracia por supuesto, no soy precisamente del tipo de personas que acoge bien las críticas. Admito que soy de reacción tardía cuando se trata de asuntos que atañen a mi comportamiento.
Aunque no lo esperaba, el reproche era justificado en gran medida. Si bien no ha cambiado tanto mi forma de pensar sobre todos estos temas tal y como piensa mi ex-compañera, es verdad que no siempre me he atrevido a vivir en concordancia con mis convicciones. Por mucho tiempo y de acuerdo a mi conveniencia, basada en ciertas ambiciones profesionales y políticas, mantener la imagen políticamente correcta y mi sexualidad en el ámbito de “lo privado” me parecía la opción más adecuada. Así fui hilando fino, tratando de vivir con cierta dosis de honestidad pero dejando en “lo privado” buena parte de mi vida. Tratando de no mentir pero sin llegar a decir completamente la verdad más allá de aquellos con los que solía compartir mi cama (engañar a alguien con quien me acuesto nunca se me ha dado bien). Vivir en un país en el que la doble moral, la doble vida y la actitud de “todos saben pero nadie se entera” es casi la norma, supongo que también contribuyó a mantenerme dentro de ciertos esquemas.
Y este comportamiento se te va quedando, lo arrastras en tu vida cotidiana, lo trasladas a tu vida de pareja aunque te encuentres a miles de kilómetros de distancia haciendo algo completamente distinto. Un día te encuentras, literalmente, machacando a la persona con la que compartes tu cama. Y no se trata de estar dentro del armario. Los armarios habían quedado medianamente lejos aunque en las formas sea como estar dentro de ellos. Se trata de buscar el comportamiento correcto. Se trata de que si lo eres, lo importante es no parecerlo. Se trata de obsesionarse por la imagen, por la apariencia, por el “saber estar” (como si de verdad una tuviera la clave del “saber estar” para tratar de imponer esa clave a otra persona).
Más tarde o más temprano (soy tremendamente frívola así que en mi caso fue más temprano que tarde) comienzas a sugerir la forma de vestir, tratas de imponer maquillaje o cortes de pelo, pendientes o collares, “no metas las manos en los bolsillos de esa manera”, “¿No se ve mejor si bebes la cerveza en una copa en vez de tomarla directo de la botella?”. Y la persona que está a tu lado va sintiendo la frustración de no sentirse aceptada, de que se le quiere cambiar por una imagen que nada tiene que ver con ella. Entonces haces sufrir pero cargada de “buenas intenciones”, por su bien y por lo que le conviene, claro está. Todo en aras de lo políticamente correcto, cediendo a los patrones que impone una sociedad homófoba a la que terminas haciendo el juego, creyendo de manera estúpida (es lo que tiene ser tan arrogante) que eres tu quien fija las pautas.
Hey Duck, cambiar suele ser un proceso lento y aunque no lo creas comencé a cambiar estando aún contigo. Estando contigo terminé de aceptar que ya no me interesaba regresar a mi país para dedicarme a cierta actividad política si la misma equivalía a vivir de cara a la galería, hacer siempre lo políticamente correcto y por sobretodo, volver a vivir mi condición sexual como un “asunto privado”. Estando aún contigo recordé lo que en principio era la única forma que entendía de asumir la vida y que más tarde el mundo de las conveniencias me fue haciendo dejar de lado. La honestidad si no comienza contigo misma simplemente no existe y yo había dejado de ser honesta conmigo desde hacía mucho tiempo.
Si bien es cierto que la relación que inicié justo después de nuestra ruptura me hizo ver de una manera brutal todo aquello que ya no podía volver a vivir por mucho que amara a esa persona, el proceso de recuperarme a mi misma comenzó estando aún contigo aunque nunca antes te lo haya dicho. Y si ahora vuelvo a manifestar algo de ese antiguo activismo honesto y sin ambiciones. El que se realiza sin esperar a subir en la escala de un partido político ni mucho menos formar parte del engranaje de poder, en buena medida lo debo al tiempo que estuve cerca de ti y de tu forma sencilla de ver lo que otros no somos capaces de ver.
Vuelvo, poco a poco, a ser aquella que era capaz de caminar junto a una amiga 15 km despues de hacer tres horas de autobús, en una noche oscurísima con un calor aberrante, sólo para grabar las protestas de un grupo de campesinos por su derecho a la tierra (espero no dejarme las benditas pilas de las cámaras como en esa ocasión). Vuelve a ilusionarme la idea de un documental, a ilusionarme el cine en vez de una hipoteca y tres tarjetas de crédito, a viajar sin fechas ni itinerario fijo, a equivocar la línea de metro y a perder los trenes. Ya sólo quiero ir a Venezuela para tomar un trago con los amigos, divertirme en una película de bajo presupuesto, volver a abrir mi cuenta de favores o visitar quien sabe que tepuyes. Vuelvo a ser medianamente feliz.
Por contra dudo que pueda hacerme rica pero tampoco es que ahora estuviera haciéndome precisamente rica y si una firme candidata al Prozac para desayunar y el Rohypnol para cenar.
Por mucho que quiera borrar lo malo de nuestra convivencia como pareja, lo hecho, hecho está y no tiene remedio. Puedo tan sólo seguir adelante tratando de no cometer los mismos errores con quien quiera que se cruce en mi futuro. Puedo ofrecerte excusas y explicaciones pero las has oído todas. Puedo en todo caso, hacer lo que nunca he hecho, agradecerte por ayudarme a encontrar a una que fui hace mucho tiempo. Esa que se había perdido entre producciones y cócteles, entre conveniencia y burocracia, entre la media verdad y la mentira más absoluta.
A lo mejor nunca entenderás lo mucho que te debo, pero sé que sabes lo mucho que te quiero, no sólo como lo mejor de todas mis exparejas hombres o mujeres, no sólo porque de todos eres quién más me ha respetado, sino porque eres la mejor amiga que jamás haya podido tener.
Gracias por lo bueno y por lo malo. Gracias simplemente por estar ahí siempre que necesito un abrazo o hasta para cabrearte cada vez que tengo alguno de mis históricos despistes.
Eres grande pero por supuesto, esto no lo volveré a decir, faltaría más. No te acostumbres que no suelo tener momentos ñoños todos los días. Ahora me afecta una epidemia de ñoñería que se ha expandido en la blogosfera, pegajosa y tenaz, como el chapapote del Prestige.


Antes de levantarme siempre enumero mentalmente lo que voy a hacer y en qué orden. Emocionarme hasta las lagrimas no estba previsto.
Gracias.
Hace unos dias le dije a una amiga comun que eras la persona mas honesta con la que me habia encontrado.Todo el dolor pasado se diluye viendote en el camino hacia ti misma... y ya vamos a dejarlo que va a ser cierto que por la blogosfera corre un "ñoñitis vulgaris empecinatus" altamente contagioso.... ¡¡¡¡¡¡vacunas por favor!!!!!
me sigue flipando tu capacidad de ver las cosas tan claras y encima de ponerlas en palabras... gracias
:-| shhhhhhhh entro y salgo en silencio... :-)
La verdad jamas hace daño, puede que estremezca, pero al final siempre es preferible...
Hola Mercedes:
Te escribo desde el Blog de Ayuda al Teatro Albéniz.
Antes de nada felicitarte por tu Blog, me ha encantado leer algunos de tus escritos.
Ví que habías colocado un comentario sobre el Albéniz en otro Blog y lo he puesto en el nuestro de Ayuda al teatro.
Si vives en Madrid, te invito (a ti y a tu gente) a que vengáis el viernes al PASACALLES que vamos a organizar. Será divertido y estará lleno de gente de todo tipo.
Pondremos enttre hoy y mañana el recorrido en nuestro Blog:
www.teatroalbeniz.blogspot.com
Muchas gracias por tu comentario.
Un saludo.
Berta.
PD: he visto que eres guionista, no sé si conoces la página filmutea, en la que puedes darte a conocer como profesional.
Mucha suerte!
Hey! Me alegro de que sigas escribiendo!
:D
Lo importante es aprender de las situaciones... evolucionar y por lo que veo... tú ya lo has hecho en gran medida...
"Hay que saber quedarse con las cosas buenas de las situaciones" Me quedé con esa frase que salió de tu boca... y hoy te la ofrezco. Me gustó verte en presentación y posterior cena...
Un saludo
cheap wow gold Shrimati Krishnadevicheap wow gold Maheshwari & blessings world of warcraft gold of the most revered.
air max 2009 nike air max 2010 nike air max ltd